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Mi niño es desobediente ¿o no?

Con frecuencia escuchamos a algunos padres quejarse “Este niño es imposible”, “eres un desobediente”, “si no le castigo no hay manera con él”…
Pero ¿Qué es desobedecer?
Un niño desobedece cuando se niega a iniciar o completar una orden realizada por otra persona en un plazo determinado tiempo.
(EJEMPLO: un padre le ordena a su hijo que se ponga a estudiar. Si éste no se pone a estudiar en un plazo de tiempo inferior al establecido (un minuto), diremos que el niño ha desobedecido).
Para que haya una conducta de desobediencia tienen que darse una serie de requisitos:
1. Que se le pida u ordene al niño que realice una conducta y éste no responde a su petición, tardando en empezar de hacerla más tiempo del establecido (unos 20 segundos).
2. Que se le pida que deje de emitir una conducta o que no empiece a hacer algo que está a punto de ocurrir. El niño no interrumpe la conducta en un lapso de tiempo inferior al prefijado.
3. El niño no realiza la conducta que por norma que tiene que realizar.
4. El niño lleva a cabo conductas que explícitamente se le han prohibido.

No podremos hablar de desobediencia, aunque se cumplan los criterios anteriores si:
1. De forma simultánea se le dan dos órdenes incompatibles (EJEMPLO: La madre le pide al niño que se duche, mientras que el padre le ordena que saque a pasear al perro).
2. Si una misma persona da varias órdenes de forma simultánea (EJEMPLO: Un profesor le pide al alumno que explique a sus compañeros cómo se hace el ejercicio y a continuación, y sin dar tiempo a que lo haya hecho le pide que busque la calculadora), lo que dificulta que el niño pueda realizar ambas tareas.
3. Un superior permite al niño a saltarse una prohibición (EJEMPLO: Mamá no te deja comer dulces antes de comer, pero como ahora no está…¿quieres un bombón?).

Como podréis haber observado en ocasiones nuestros hijos no nos obedecen porque nosotros transmitimos erróneamente las órdenes.
Espero que esto nos sirva de reflexión para valorar no sólo cómo se portan nuestros hijos sino cómo hacemos nosotros las cosas como padres.
Si queréis que profundicemos sobre algún aspecto no dudéis en proponerlo.
Gracias por vuestra atención.

 

Psicólogo en Salamanca – Psicóloga Mª Luz Cañadas – Psicología


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